Archive for September, 2011

Huellas de mi sangre en el amanecer a 1200m altitud, mausoleo de nubes se levanta cada vez más negro sobre el agua surcado por pasos. Algunos camellos se transforman en caballo, en paraguas, en el sillón que eras y en el que me senté, enganchada con todas las raíces a los brazos desesperados por la carne que eras vivo, ondulante hacía mi puerta perfectamente  arqueada baroco para ti.

 

Huellas de tu sangre embutido sobre mi brazo. La salida del sol se extingue detrás. Se me superponen los segundos todavía pulsando. Entramos en la espuma de las nubes, me buscas la cara crucificada. Ponemos un ala abajo y nos damos la vuelta imponderables alrededor suyo. Cortamos la espuma y nos bajamos, me bajo floja sobre la silla, me engancho callada, agotada en tus brazos, en las nubes con todo el cuerpo vacio de aire. Se me levanta el alma. Noche. Blanca alrededor. Cuna con todo el cuerpo. Bíceps escondido en mi cabello. La tibia de la ala brota de por debajo de las nubes.

 

Huellas de nuestra sangre atrás. Rueda sinfín alrededor de la altura de dios, Ramallah escondida. Deceleramos, caímos, continuamos. Me pulsa el cerebro hacía los horizontes. El Mar debajo, Muerto alrededor, el sol amaneció de repente. Señal de cinturones, barcos en otro orden de tiempo, en otra dirección. Silencio. Otros 8 minutos detrás del límite. Otra infinitud de posibilidades. Otro tanque enorme, con su propia huella blanca. Una boca de arena. Un edificio, un camino. Otra infinitud de instantáneas. Tocamos tierra. Freno aerodinámico.

 

Huellas de sangre blanca en el mar, en el aire, la altura de dios bajo mis pies. Estaré en las cimas.

Instantaneu târşâit

Posted: September 8, 2011 in Poeme în română

Mi-e greu să mă uit la chipul tău

şi se înălbeşte sideral mereu

ai zburat de mult peste graniţă

târşâia după tine dorul meu.

Unele cărnuri cer mai degrabă carne

Trecerea nu e  benefică, falnică

Tot cu tine duc luptele dinaintea somnului,

cu tine ultimele schimbări de realitate

cu tine furişat în croitoria zilei de apoi.

Lupoaica cu sânge încrustat pe labe

nu mai e a pamântului ei,

ţărâna nu îi mai primeşte carnea

omul a dez-naturalizat-o

a dez-umanizat-o

a de-significat-o.

În urmă venea moartea ca o depersonificare.

Cine eşti tu eşti eu,

cine creăm timpul instantaneu,

cine îşi ascute mereu

genele şi aşteptarea tăiată în pământ.