Archive for the ‘Poemas en español’ Category

Instantánea con sol

Posted: November 6, 2010 in Poemas en español

No me canso de mirar a este sol como una bala levitando casi cerca. Se esconde, aparece y se transforma como yo quisiera. El rio fijo debajo le concede el cambio de espíritus.

El sol fluido, mirando hacia lejos cambia mundos y existencias como yo quisiera. El campo callado le dio el sonido de su vientre.

Me atrapo y lo reflejo aun cuando no está, el sol transparente, en el centro del circulo de los dioses.

 

Instantánea con hoz

Posted: October 20, 2010 in Poemas en español
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Mirando en el espejo del atardecer sangrente he visto cosechando ovejas. Luego como se ennegrecía el cielo, luego una hierba gris, luego niños con las manos de acero inoxidable y luego vacío.

En mi segundo he vuelto a recoger los ciruelos y a endechar el maíz.

En frente del fusil me decías: “¡Has estado en el Valle del Lloro!”

En frente del fusil me decías: “¡Todos somos tú, o fuimos, o seremos!”

 

Instantánea Non Renga

Posted: October 19, 2010 in Poemas en español

– Rituales de sacrificio –

 

Las ranitas marchan en trance sobre mi pared exterior.

Cuadros y serpentinas ríen

por debajo de las caras descoloridas de los estorninos multilaterales.

 

Pasillo de suelo rojo

estrecho y húmedo

tapizado con platos.

 

Colgada de la cama de piedra estoy esperando la horca real.

Los caballos se santiguaban fugitivamente

ante el trono verde de plumas esperando el salchichón y el vino de arroz.

 

Tal vez mañana me pondré

un libro a la cabeza.

No puedo cabalgar sin.

 

Me había crecido el pelo hasta el fondo del infierno cortando cabezas de uro.

El corazón aún me latía cuando

me rasgaron en tres como a un coco para aplacar su sed.

 

Todavía no he recogido

los últimos cráteres

de la salida del sol.

 

Agarrados por las piernas, tintineando todas vacías, pronto van a expulsar

Los niños de llamas tragados

cuando se acercaban las almas a los cuerpos de los ex soldados.

 

¿El ritmo de la misa será

Mozart o Bach?

¿Por qué no se oye?

 

Respiro reguladamente cada noche cuando soltamos los globos.

Como en una iluminación zen

Los cien vuelan alocadamente hacia el ideal aplastante.

 

 

Kioto, Japón, 2007

 

Espiral cumpleañera

Posted: September 9, 2010 in Poemas en español
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¿De qué flores huérfanas de cristal de hielo me hablas tú, arena de aquel mar, de aquel universo ignorante? ¿Con qué guerras, terremotos y aguaceros me estremeces?

Es otro año, otra medida profiláctica del sueño, otra medida de un tiempo absurdo, repartido fijo en 365 o 366 días por un loco. Por los fríos callejones adormecidos suena vacía la balada para aquél loco naranjo en flor. Hace tiempo que he rechazado el nacimiento perpetuo de esta medida del tiempo, el mío se mide en libros, en mundos, en entendimientos, en espirales de amor y muerte.

Pobre dios, arrastrando sus muertes recurrentes por mis libros. Su tiempo ha acabado, ahora lo paro yo. Ahora lo crearé yo, pero todavía no. Por ahora me creo a mí, a la yo que me quiero hacer. Puedo jugar con pseudo dioses pero, habrá tiempo para que nazca el real. Y lodo tomó el hombre y se lo echó encima. Se cubrió de tierra muerta y se escondió bajo el costado que había prestado. Hay que tomar los regalos del difunto dios y multiplicarlos. Y lodo tomó la mujer y en espíritu y sangre se creó. El vagón del metro se ingurgitó  como un niño autonacido, como un sistema político. Espirales de madrugada.

Como me voy a crear si no existo sino en sueño, sino en una imaginación patologizada, sino en un instinto creado por vosotros. ¿Quién habrá creado al yo que solo yo debo crear, y como me he dejado? Luego viene el espíritu en camello, el camello en león o en pantera negra y el león en niño. Luego vienen las virtudes como rocas llenas de escorpios acostados en el sol, luego vine el cuerpo que desesperó de la tierra, luego los símbolos que no definen sino gesticulan los nombres del bien y del mal, luego la felicidad dolida y el silencio asombroso, luego la ilusión del absoluto.

Por eso me callo y bajo la mirada, por timidez y miedo, por esto prefiero la sobriedad y el elegante negro, por esto el tango y la mujer fría. Por eso el misterio absoluto y por eso la apariencia como una panza medio abierta. Corta, corta, vientre corta.


Con los ojos hundidos en el alma me como pedazo tras pedazo la aldea vacía – un antojo piadoso, de niño. Piedras con vida no lavada desde hace 60 años, mis piernas llenas de sangre siempre fresca.

 

Siete escalones colgados como una serpiente en el muro de la iglesia. Lianas entre las columnas y el cielo, adormecidas en el mito. Cúpula sin acabar de caerse, sin acabar de levantarse, fundación revolcándose en la sangre fresca.

Queda sólo el camino hacia el cementerio para contar las historias de las montañas, de las tumbas y de todos los días. A él también lo traga, año tras año, el aire con recuerdos de ametralladora del Mar de Galilea. A veces le brota en medio una flor fresca de “sangre del caballero”.

 

Los jóvenes de la aldea han venido a la misa de resurrección en el cementerio: regresan vivos, regresan muertos, regresan los vivos y los muertos del pueblo para celebrar juntos. Por entre las tumbas se escurre otra vez sangre fresca.

 

Iqrith, Israel, 2009