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Flash passing through Iqrith

Posted: September 15, 2012 in Poems in English
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With the eyes sunk into the should I eat the empty village piece by piece – a pious, youthful lust. Stones with life unwashed since 60 years, my feet full of ever fresh blood.

Seven stairs hanging like a snake on the wall of the church. Lianas between the columns and the sky, lulled in the myth. The cupola hasn’t finished falling, hasn’t finished rising, foundation revolving in the fresh blood.

Only the road to the cemetery is left to tell the stories of the mountains, of the graves and all the days. Every spring the road is swallowed with the air of machine-gun memories towards the Sea of Galilee.

The youth of the village have come to the resurrection mass in the cemetery: the living return, the dead return, the living and the dead of the village return to celebrate together. In between the graves fresh blood flows again.

Instantánea en Iqrith

Posted: November 6, 2010 in Poemas en español
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Con los ojos hundidos en el alma me como pedazo tras pedazo la aldea vacía – un antojo piadoso, de niño. Piedras con vida no lavada desde hace 60 años, mis piernas llenas de sangre siempre fresca.

Siete escalones colgados como una serpiente en el muro de la iglesia. Lianas entre las columnas y el cielo, adormecidas en el mito. Cúpula sin acabar de caerse, sin acabar de levantarse, fundación revolcándose en la sangre fresca.

Queda sólo el camino hacia el cementerio para contar las historias de las montañas, de las tumbas y de todos los días. A él también lo traga, año tras año, el aire con recuerdos de ametralladora del Mar de Galilea. A veces le brota en medio una flor fresca de “sangre del caballero”.

Los jóvenes de la aldea han venido a la misa de resurrección en el cementerio: regresan vivos, regresan muertos, regresan los vivos y los muertos del pueblo para celebrar juntos. Por entre las tumbas se escurre otra vez sangre fresca.

Iqrith, Israel, 2009

Cu ochii adânciţi în suflet mănânc câte o bucată din satul gol – o poftă pioasă, de copil. Pietre cu viaţă nespălată de 60 de ani, picioarele mele pline de sânge mereu proaspăt.

Şapte trepte agăţate ca un şarpe de zidul bisericii. Liane între coloane şi cer, adormite în mit. Cupola neterminată de căzut şi neterminată de ridicat, temelia clocind sânge proaspăt.

Rămâne doar drumul spre cimitir să spună poveştile nunţilor, ale înmormântărilor şi ale tuturor zilelor. Şi pe el îl înghite, an după an, aerul cu amintiri de mitralieră din Marea Galileii. Uneori îi răsare în mijloc o floare proaspătă de Sângele-voinicului.

Tinerii satului au venit la slujba de înviere în cimitir: se întorc vii, se întorc morţi , se întorc viii şi morţii satului să prăznuiască împreună. Printre morminte curge din nou sânge proaspăt.

Iqrith, Israel, 2010

Con los ojos hundidos en el alma me como pedazo tras pedazo la aldea vacía – un antojo piadoso, de niño. Piedras con vida no lavada desde hace 60 años, mis piernas llenas de sangre siempre fresca.

 

Siete escalones colgados como una serpiente en el muro de la iglesia. Lianas entre las columnas y el cielo, adormecidas en el mito. Cúpula sin acabar de caerse, sin acabar de levantarse, fundación revolcándose en la sangre fresca.

Queda sólo el camino hacia el cementerio para contar las historias de las montañas, de las tumbas y de todos los días. A él también lo traga, año tras año, el aire con recuerdos de ametralladora del Mar de Galilea. A veces le brota en medio una flor fresca de “sangre del caballero”.

 

Los jóvenes de la aldea han venido a la misa de resurrección en el cementerio: regresan vivos, regresan muertos, regresan los vivos y los muertos del pueblo para celebrar juntos. Por entre las tumbas se escurre otra vez sangre fresca.

 

Iqrith, Israel, 2009