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Flash passing through Iqrith

Posted: September 15, 2012 in Poems in English
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With the eyes sunk into the should I eat the empty village piece by piece – a pious, youthful lust. Stones with life unwashed since 60 years, my feet full of ever fresh blood.

Seven stairs hanging like a snake on the wall of the church. Lianas between the columns and the sky, lulled in the myth. The cupola hasn’t finished falling, hasn’t finished rising, foundation revolving in the fresh blood.

Only the road to the cemetery is left to tell the stories of the mountains, of the graves and all the days. Every spring the road is swallowed with the air of machine-gun memories towards the Sea of Galilee.

The youth of the village have come to the resurrection mass in the cemetery: the living return, the dead return, the living and the dead of the village return to celebrate together. In between the graves fresh blood flows again.

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Huellas de mi sangre en el amanecer a 1200m altitud, mausoleo de nubes se levanta cada vez más negro sobre el agua surcado por pasos. Algunos camellos se transforman en caballo, en paraguas, en el sillón que eras y en el que me senté, enganchada con todas las raíces a los brazos desesperados por la carne que eras vivo, ondulante hacía mi puerta perfectamente  arqueada baroco para ti.

 

Huellas de tu sangre embutido sobre mi brazo. La salida del sol se extingue detrás. Se me superponen los segundos todavía pulsando. Entramos en la espuma de las nubes, me buscas la cara crucificada. Ponemos un ala abajo y nos damos la vuelta imponderables alrededor suyo. Cortamos la espuma y nos bajamos, me bajo floja sobre la silla, me engancho callada, agotada en tus brazos, en las nubes con todo el cuerpo vacio de aire. Se me levanta el alma. Noche. Blanca alrededor. Cuna con todo el cuerpo. Bíceps escondido en mi cabello. La tibia de la ala brota de por debajo de las nubes.

 

Huellas de nuestra sangre atrás. Rueda sinfín alrededor de la altura de dios, Ramallah escondida. Deceleramos, caímos, continuamos. Me pulsa el cerebro hacía los horizontes. El Mar debajo, Muerto alrededor, el sol amaneció de repente. Señal de cinturones, barcos en otro orden de tiempo, en otra dirección. Silencio. Otros 8 minutos detrás del límite. Otra infinitud de posibilidades. Otro tanque enorme, con su propia huella blanca. Una boca de arena. Un edificio, un camino. Otra infinitud de instantáneas. Tocamos tierra. Freno aerodinámico.

 

Huellas de sangre blanca en el mar, en el aire, la altura de dios bajo mis pies. Estaré en las cimas.